Opinión

La afición ya se cansó de la mediocridad de Xolos

Cuando el silbatazo final sonó por el estadio Caliente, un abucheo y una rechifla retumbaron desde las tribunas desaprobando totalmente la mediocre exhibición que el público acababa de ver.

Inmediatamente después, el sonido local intentó acallar a la multitud con la famosa canción del grupo Cartel de Santa a todo volumen, pero la manifestación ya se había hecho escuchar.

En esta columna lo anticipamos desde que el equipo hizo su religiosamente programada pretemporada en Mazatlán y el viernes quedó demostrado cuando el equipo se vino abajo físicamente; los jugadores arrastraban las piernas, no tenían ni idea ni calma y mucho menos fútbol.

Y esperemos que ese sea el caso, un tema físico, porque si se trata de un tema de actitud y falta de compromiso, la situación en el vestidor de Robert Dante Siboldi ya está más que arde.

Prueba de lo anterior es que cuando el partido terminó, todos los jugadores se reunieron en el centro del campo ante la mirada indiferente del director técnico que únicamente se limitó a tomar camino hacia los vestidores.

Si bien en los últimos años, la falta de carácter en los jugadores que visten la camiseta de Xolos ha sido una constante que ya sido solapada por el directivo del montón que es Ignacio Palau, lo del fin de semana ya es de un equipo que no juega en primera división.

No puede ser posible que un equipo venga y te plante cara de anote un gol en los primeros minutos del encuentro cuando los jugadores en conferencia de prensa se la pasaron toda la semana diciendo y repitiendo que ahora sí, que le van a echar ganas, que están a muerte con el equipo y que están en deuda con la afición, total, prometer no empobrece.

Tijuana necesita un cambio muy profundo, desde la dirección deportiva hasta el último jugador que llega a portar la camiseta, necesita que los dueños se comprometan a privilegiar lo deportivo encima de lo comercial y requiere urgentemente un técnico ganador, que dé esa mística a un grupo que verdaderamente quiera jugar en Xolos.

Lastimosamente ese cáncer llamado promotores de jugadores y técnicos sudamericanos ya se ha arrojado en el cuadro del bulevar Aguacaliente, solapado por Palau y va a necesitar prácticamente una revolución como la que hizo Cruz Azul para salir del ese hoyo de mediocridad en el que se ha envuelto.

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