Por Tanhia Barrios
Tecate, B.C.- La Montaña Sagrada Cuchumá ha sido durante siglos un punto de encuentro espiritual para el pueblo nativo kumiai. Para sus comunidades no es únicamente una montaña: es una iglesia, un sitio sagrado donde se unen la historia, la identidad y la memoria de un pueblo que habitaba la región mucho antes de que una frontera dividiera su territorio ancestral.
Cuchumá es un sitio muy respetado para todos los Kumiai, la cima de la montaña es conocida como Kuchamaa, o “lugar elevado y sagrado” y en 1992 fue incluida en el Registro Nacional de Lugares Históricos de Estados Unidos.
Las recientes detonaciones realizadas en las inmediaciones de la montaña como parte de las obras de construcción del muro fronterizo del lado estadounidense despertaron preocupación entre comunidades indígenas, organizaciones ambientalistas y habitantes de Tecate, quienes consideran que existen afectaciones al patrimonio cultural, al paisaje y al entorno natural.
“Los Estados Unidos andan desbaratando lugares sagrados de los Kumiai”, declaraba meses atrás Norma Meza, líder y referente de la comunidad Kumiai en Tecate.

En ese sentido, surgió un movimiento entre los ciudadanos, que hoy busca defender al Cuchumá.
Primero fueron publicaciones en Facebook. Después grupos de WhatsApp. Más tarde llegaron las reuniones improvisadas, las manifestaciones al pie de la montaña, las mantas, las cartas dirigidas a las autoridades y, finalmente, las acciones legales que llevaron el caso hasta el Poder Judicial de la Federación.
Entre quienes decidieron transformar la preocupación en acciones concretas se encuentra la abogada tecatense Isis Victoria Duarte Soto, quien durante varias semanas observó el conflicto desde la distancia.
“Veía las publicaciones y las pasaba rápido porque me daba mucha impotencia. Toda mi vida he sentido que a Tecate nadie le hace caso.” Indicó.
Desde 2018 comenzó a litigar profesionalmente en asuntos civiles, mercantiles y administrativos, representando tanto a particulares como a empresas en controversias entre particulares y contra autoridades.
Para ella, el sentimiento de abandono hacia Tecate ha sido constante. «Tijuana es la metrópoli; Mexicali es la capital; Ensenada y Rosarito tienen playa y turismo, pero a Tecate pocas veces lo voltean a ver.¨Compartió en entrevista para este medio.
La ciudadanía decidió actuar ante los hechos
Mientras aumentaban las denuncias por las explosiones cercanas al Cerro Cuchumá en donde diario se compartía una nueva detonación, la llegada de más maquinaria, el avance de la obra y las comunidades kumiai advertían sobre posibles afectaciones a un sitio ceremonial, la respuesta ciudadana comenzó a tomar forma.

Fue entonces cuando un amigo invitó a Isis a integrarse a uno de los grupos ciudadanos que se estaban formando.
“Siempre había querido hacer algo, pero no me animaba.”
Al incorporarse encontró un movimiento completamente voluntario.
“Comenzaron a organizar distintas actividades: hacer mantas, carteles, discursos y ejercer su libertad de expresión.”, relata la joven abogada.
Paralelamente, distintos colectivos comenzaron a presentar solicitudes formales ante autoridades municipales, estatales y federales mediante el derecho de petición previsto en el artículo 8 de la Constitución.
Duarte Soto siguió de cerca esas acciones y consideró que su aportación debía ser distinta.
Con experiencia litigando asuntos entre particulares, empresas y autoridades, decidió que su contribución estaría en los tribunales.
“Si el derecho de petición ya estaba siendo ejercido por otros ciudadanos, mi trinchera serían los juicios.” Así promovió un juicio de amparo indirecto por su propio derecho.
La demanda está dirigida contra autoridades federales, estatales y municipales para que, dentro de las facultades que les otorgan la Constitución y diversas leyes, emprendan acciones frente a la problemática relacionada con la montaña Sagrada Cuchumá.
La decisión de presentar el juicio únicamente a su nombre respondió también a razones prácticas.
El movimiento ciudadano está integrado por vecinos organizados de manera voluntaria y sin presupuesto, por lo que consideró que esa era la vía más ágil para iniciar el procedimiento.
Uno de los argumentos centrales de la demanda responde a quienes sostienen que México no puede intervenir porque las obras se realizan en territorio estadounidense.
“Es falso decir que, por tratarse de un problema originado en Estados Unidos, únicamente corresponde atenderlo allá.” Explicó.
Una constante entre los tres entes de gobierno, quienes en entrevistas, hacían caso omiso a estos llamados, justificando su improcedencia ya que, que los trabajos se realizan en “el lado americano”
Desde su perspectiva, aunque las detonaciones ocurran al otro lado de la frontera, sus efectos alcanzan territorio mexicano.
“Las detonaciones, las afectaciones a la flora y fauna e incluso el impacto visual sobre el cerro afectan directamente a nuestro municipio.» Añadió.
Por ello sostiene que las autoridades mexicanas conservan obligaciones legales.
“Cuando algo afecta el territorio de Tecate, las autoridades mexicanas tienen la obligación de actuar.”
A la par, una serie de reportajes y denuncias ciudadanas abrieron el debate regional, logrando tener eco a nivel nacional e internacional, en donde reporteros de agencias prestigiosas acudieron al pie del Cuchumá a cubrir lo que fue el momento cumbre del movimiento de la defensa.
Aquella histórica manifestación, contó con la participación de nativos de la comunidades Kumiai de Juntas de Nejí, Peña Blanca, San José, Tanamá y Aguaje de la Tuna, quienes entre cantos y ceremonias lograron unir a decenas de ciudadanos con un mismo fin: proteger la montaña.
“Aquí comenzó nuestra historia, Maija nos bendijo con esta tierra para protegerla, este no es un debate político…Es una lucha internacional que tiene que ver con algo sagrado” era en ese momento y es la postura de quienes por años han sido desplazados de su tierra.
Mientras realizaban una bendición con salvia y honraban al guerrero dormido con una danza tradicional Kuri-Kuri, las cámaras captaron la fortaleza, resistencia de un pueblo que busca ser escuchado.
La red ambientalista que protege
A los esfuerzos de la comunidad Kumiai y la ciudadanía de la defensa, se sumaron los de la Red Ambiental de Baja California conformada por la sociedad civil, organizaciones sociales, académicas, académicos, profesionistas del sector ambiental, quienes expresaron mediante un comunicado su profunda preocupación y rechazo ante las detonaciones, remoción de material y alteraciones del entorno natural en la montaña sagrada Cuchumá, derivadas de la construcción y ampliación del muro fronterizo impulsado por el gobierno de los Estados Unidos, esto, para respaldar desde una óptica medioambiental.
Explicaron que el Cuchumá no es únicamente una elevación geográfica; es un sistema socioambiental complejo que alberga biodiversidad, funciones hidrológicas clave y un profundo valor cultural y espiritual para las comunidades originarias.
Asimismo, indicaron que la montaña es clave en el sistema hidrológico regional, ya que hay evidencia científica de que las zonas montañosas controlan la recarga de agua, son un sistema vulnerable, cualquier intervención altera el ciclo hidrológico, impacta calidad y alteración de los servicios ecosistémicos.
La montaña Cerro Cuchumá funciona como parte de un corredor biológico, aunque muchas veces no esté formalmente decretado como tal en instrumentos oficiales.
“Esas actividades que se están realizando pues son preocupantes y a la larga si va a haber afectación en toda la comunidad” expresó en su momento Alicia Ravelo, ciudadana y miembro de la red ambiental de BC.

Un juicio que aún espera avanzar
El juicio fue presentado durante la segunda semana de abril ante un juzgado federal con sede en Tijuana, sin embargo, la demanda no fue admitida.
Ante esa situación, Duarte Soto promovió un recurso para que el asunto fuera revisado por el Primer Tribunal Colegiado del Décimo Quinto Circuito, con sede en Baja California.
Actualmente el expediente ya fue turnado a una magistrada ponente, encargada de elaborar el proyecto de resolución que posteriormente será discutido por el pleno del Tribunal.
La expectativa de la abogada es que el órgano colegiado ordene admitir la demanda y que las autoridades responsables rindan un informe justificado explicando qué acciones han realizado frente a esta problemática.

Detrás del juicio hay una comunidad que respalda con una carta ciudadana
Aunque el juicio fue promovido únicamente por Duarte Soto, el movimiento decidió demostrar que detrás del procedimiento existe un respaldo ciudadano mucho más amplio.
Así nació una carta dirigida a la magistrada encargada de estudiar el caso.
La idea surgió a partir de experiencias en otros conflictos ambientales del país como Mahahual, donde la participación ciudadana acompañó los procesos judiciales mediante pronunciamientos públicos.
Durante la primera jornada de recolección de firmas, realizada en Eureka Galería, alrededor de cien personas respaldaron el documento.
“Si en un solo momento logramos reunir cerca de cien firmas, creemos que podremos conseguir muchas más.” Indicó.
La meta del colectivo es superar las quinientas firmas antes de presentar formalmente la carta una vez que concluya el periodo vacacional del Poder Judicial de la Federación.

Una participación abierta para la ciudadanía, incluso los más pequeños
Uno de los aspectos que más interés ha despertado es que también pueden participar niñas, niños y adolescentes.
“Estamos hablando de derechos humanos, no de derechos políticos.”
Duarte Soto explica que el derecho a un medio ambiente sano corresponde a todas las personas, independientemente de su edad.
“Los menores de edad también tienen derecho a un medio ambiente sano, a la salud y a que se proteja su patrimonio.”
Por esa razón, únicamente se solicita el nombre y la firma de quienes deseen respaldar la carta.
Además, el colectivo prepara materiales adaptados para público infantil, un video informativo y un aviso de privacidad sobre el tratamiento de los datos personales.

Defensa construida por voluntarios
La defensa del Cerro Cuchumá ha mostrado una forma poco común de organización, en donde cada persona participa desde sus posibilidades.
Mientras algunos elaboran mantas, otros organizan manifestaciones, difunden información en redes sociales, presentan peticiones, reúnen firmas o impulsan acciones legales.
“No hacen falta partidos políticos ni grandes presupuestos para exigir que las autoridades cumplan con sus obligaciones.”

Más allá del muro
Para quienes participan en este movimiento, la construcción del muro representa únicamente una parte de un problema más amplio.
Lo que consideran que está realmente en juego es la preservación de un sitio sagrado para el pueblo nativo kumiai y la actuación que corresponde a las autoridades mexicanas frente a posibles afectaciones ambientales y culturales.
Duarte Soto sostiene que, aun cuando las obras concluyan, las acciones legales continuarán.
“El hecho de que la obra termine no significa que ya no pueda hacerse nada.”
Explica que el objetivo inmediato del juicio es que las autoridades rindan un informe justificado sobre las acciones que han realizado.
Si sostienen que ya actuaron, deberán demostrarlo con pruebas.
Si reconocen que no han hecho nada, ese será uno de los elementos que analizará el órgano jurisdiccional durante el procedimiento.
Más adelante, una eventual sentencia podría ordenar medidas concretas dentro del ámbito de competencia de cada autoridad, ya sea en materia ambiental, cultural o de coordinación institucional.
“Las obligaciones de las autoridades mexicanas ya existen y seguirán vigentes independientemente de que el muro se concluya o no.” Sentenció.

La voz de un pueblo en resistencia
Más allá del resultado que finalmente determine el Poder Judicial, el movimiento en defensa del Cerro Cuchumá refleja una nueva forma de organización ciudadana en Tecate.
Comunidades kumiai, ambientalistas, artistas, profesionistas, estudiantes y familias han encontrado distintos espacios para participar en una misma causa.
Desde quienes organizan caminatas y manifestaciones hasta quienes impulsan acciones legales, todos comparten un mismo objetivo: que las autoridades atiendan un problema que consideran ha sido ignorado durante demasiado tiempo.
“Esta es una forma de llevar la voz de Tecate hasta el Poder Judicial de la Federación.”
Porque, para quienes integran este movimiento, la defensa del Cuchumá no consiste únicamente en proteger una montaña.
También representa la decisión de una comunidad de organizarse, hacer escuchar su voz y exigir que las instituciones respondan cuando considera que su patrimonio natural, cultural e histórico está en riesgo.


