Sociedad

Entre flores, música y recuerdos: Tecatenses honran a sus difuntos en el Día de Muertos

Tecate, B.C .- Familias completas acudieron este 02 de noviembre al Panteón Municipal Número 1 de Tecate para limpiar y adornar las tumbas de sus seres queridos. Entre flores, coronas, música y alimentos, la jornada estuvo marcada por el recuerdo, pero también por señalamientos sobre las condiciones de las instalaciones.

Desde temprana hora, el Panteón Municipal Número 1 de Tecate recibió a cientos de personas que, como cada 02 de noviembre, acudieron a visitar a sus difuntos. Algunos llegaron con cubetas, escobas y arreglos florales para limpiar las sepulturas; otros llevaron alimentos, compartieron música y permanecieron junto a las tumbas durante varias horas.

El ambiente reunió distintas expresiones de una misma tradición: adultos mayores acompañados de sus familias, niñas y niños que comienzan a conocer el significado del Día de Muertos, vendedores de flores y comida, así como músicos que acompañaron la jornada. También se celebró una misa en memoria de los difuntos, a cargo del padre Francisco Landa.

Entre los pasillos se observaron tumbas cubiertas de flores, coronas y fotografías, mientras las familias dedicaban tiempo a mantener vivos los recuerdos de quienes ya no están. Sin embargo, para algunos visitantes, la fecha también representa una oportunidad para reencontrarse con historias familiares que no necesariamente alcanzaron a vivir.

Así lo compartió Camila Flores, una joven que  que acudió al panteón junto con su mamá, hermanas y sobrinas para visitar las tumbas de su abuela Carmen, su tío Víctor, su prima Patricia y el señor José Luis, abuelo de sus sobrinas.

Aunque reconoció que no tuvo la oportunidad de convivir ni construir recuerdos con algunos de ellos, aseguró que las visitas al panteón se han convertido en una manera de conocerlos y mantener presente su memoria.

«Yo no tuve la oportunidad de relacionarme ni crear recuerdos; sin embargo, los recuerdos los estoy creando en este momento, al venir a visitarlos y seguirles dando vida a través de los recuerdos que estoy generando ahorita», expresó.

Acompañada de sus pequeñas sobrinas, explicó que busca transmitirles el respeto hacia los difuntos, enseñándoles a cuidar las tumbas, pedir permiso al pasar y comprender que decorar estos espacios es una forma de honrar a quienes forman parte de su historia familiar.

No solo el 02 de noviembre hay necesidades

Aunque el panteón municipal, el más antiguo del municipio,registró una importante afluencia de visitantes, la jornada también dejó al descubierto algunas necesidades en el mantenimiento y los servicios.

Durante la plática, Camila señaló que el acceso al agua representó una dificultad, debido a que la llave que habitualmente utilizan cerca de las tumbas no funcionaba, por lo que tuvieron que desplazarse hasta otro punto para conseguir el suministro.

También cuestionó las condiciones de limpieza en algunas áreas, al considerar que mientras los espacios cercanos a la entrada lucían atendidos, en las zonas más alejadas se acumulaba basura y había falta de mantenimiento.

A esto se suman canaletas que dificultan el tránsito, tumbas sin delimitación que pueden ser pisadas accidentalmente y accesos poco adecuados para adultos mayores o personas que utilizan bastón, andadera o silla de ruedas.

Otro señalamiento fue el robo de puertas de algunas lápidas, entre ellas las de sus familiares, situación que, dijo, evidencia la necesidad de reforzar la seguridad dentro del camposanto.

Durante el recorrido también se observaron espacios utilizados como refugio por personas en situación de calle, una realidad que forma parte del panorama del panteón.

Recordar para mantenerlos presentes

Entre flores, alimentos y conversaciones alrededor de las tumbas, el Día de Muertos volvió a reunir a generaciones distintas en un mismo espacio.

Para algunas familias, la visita significa reencontrarse con quienes compartieron su vida; para otras, como Camila, representa la oportunidad de construir una memoria a partir de las historias heredadas.

En una frontera donde las tradiciones adquieren distintas formas de expresión, acudir al panteón, limpiar una tumba y colocar flores sigue siendo una manera de recordar que la ausencia física no necesariamente significa dejar de formar parte de una familia.

Porque, como bien lo dijo Camila, incluso cuando no hubo tiempo para compartir momentos con quienes se fueron, siempre existe la posibilidad de mantenerlos presentes a través de la memoria.

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